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26-03-2010

Revolviendo entre los escombros

Artículo del Lic. Gustavo Girado sobre el impacto de la última crisis en las economías de Asia Pacífico.


La crisis económica internacional parece haber reducido en parte su virulencia, y mientras se remueven los escombros de algunos sectores en las economías más importantes, se dejan ver algunos resultados positivos que, dejémoslo claro en este instante, no permiten inferir que la crisis haya concluido ni mucho menos. Se ha escrito bastante acerca de los resultados macroeconómicos de esta crisis global, y algunas entidades comienzan a ajustar la mirada hacia los árboles que forman el bosque, para evaluar mejor el impacto sectorial y a nivel de empresa de los problemas y de las medidas que se han tomado para paliarlos.

 

Para el caso de las entidades del Asia Pacífico, un canal que siempre interviene en estos análisis es el del comercio exterior, lo que resulta sensato en virtud de la importancia que tiene el sector externo en estas economías desde hace décadas. A partir de diferentes trabajos de análisis sobre estos aspectos, vamos a tratar de comenzar a bocetar el escenario con el que nos encontramos.

 

¿Qué sectores y qué tipo de empresas fueron las más afectadas por la caída de sus exportaciones, por ejemplo? La reducción del comercio internacional afectó a todos, comenzando ya en el último trimestre de 2008, y ése fue el inicio de un proceso que condujo a menor producción, en virtud de los stocks que comenzaron a acumularse sin destino cierto: Taiwán, Filipinas y Singapur muestran las más profundas caídas en sus índices de producción industrial para ese entonces. Las economías asiáticas son, ahora y por lejos, el principal destino de las exportaciones de la misma región, y gran parte de ese comercio consiste en partes y componentes que luego son incorporados en bienes terminados destinados a los mercados de Europa y EE.UU.

 

Por supuesto, no solo las industrias que exportan fueron heridas por la repentina reducción del crédito internacional: el turismo (y las economías donde ese sector es importante) fue seriamente afectado, y allí es donde Tailandia, china y Vietnam son especialmente afectados, ya que recibieron abruptamente muchísimos menos visitantes.

 

Las ventas de los servicios tecnológicos en donde India brilla, cayeron drásticamente al comienzo de la crisis (alcanzando una merma del 50% para marzo de 2009), e inmediatamente después, las tasas de crecimiento del servicio de outsourcing y las exportaciones de software.

 

Un  segundo canal transmisor de la crisis y fundamental para explicar la debacle global, es el financiero. Mientras las entidades financieras y bancarias asiáticas se mantuvieron relativamente estables (¿Se habrá aprendido algo de la crisis de 1997/98?) en comparación con el cimbronazo que recibió el sector en EE.UU. y en Europa, gracias a su limitada exposición a los títulos y bonos de mala calidad (subrprime) y productos financieros mucho menos difundidos que en Occidente, el acceso al financiamiento internacional se redujo notoriamente y los inversores de las economías industrializadas de Occidente desaparecieron no sólo de Asia sino también de cualquier otra economía en desarrollo, para retornar a sus casas matrices y mejorar de urgencia sus balances.

 

Los flujos de IED (Inversión Extranjera Directa) se redujeron en todo el mundo y, como tiene a Occidente en primer lugar, todos sus históricos receptores padecieron su decisión. Un gran número de economías de la región experimentaron una fuerte caída en los flujos netos de la IED en 2008, y el total neto de esos flujos para 16 economías creció solamente un 9.5% comparado con el 51% en 2007.

 

Hay otros indicadores de la formidable restricción crediticia. Instituciones de análisis internacional sugieren que el comercio financiero se hundió en el último trimestre de 2008. Una encuesta del FMI realizada a 40 bancos a comienzos de 2009 reveló una caída en el valor de los flujos financieros en todo el mundo de enero a octubre de 2008. En ese sentido, hay evidencia que los préstamos a las PyMEs cayeron más abruptamente que el crédito destinado a entidades más grandes, y además se supo que los bancos restringieron esos préstamos a los tomadores más riesgosos (lo que parece lógico, a primera vista), los que suelen ser entidades más pequeñas. La ampliación del "spread" en países como Malasia fue otra clara señal de que el crédito iba a escasear, especialmente para las empresas chicas e informales. ¿Y cuál es el punto en este aspecto? Sencillamente que este tipo de entidades son mayoría y, por tanto, al tener la gente menos dinero, se resienten el consumo y la inversión. Sucede que una importante fuente de divisas en las economías asiáticas en vías de desarrollo son los montos que los connacionales envían a sus países donde se encuentran sus familias (los migrantes son unos 200 millones de personas en todo el mundo), tal y como sucede en el norte de América c on los mexicanos y centroamericanos, en general, radicados en los EE.UU.. En todo el mundo, los migrantes enviaron a sus países de origen U$S 328 mil millones en 2008. El Banco Asiático de Desarrollo presenta evidencia estadística acerca de la correlación positiva que existe entre los montos girados a Filipinas por los nacionales que viven en el exterior, y la tasa de inversión doméstica que realizan las familias.

 

Lic. Gustavo Girado

Revista OrientAR

Edición nº 18, marzo/abril Año 3

 Sección Economía

 

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