Home » Artículos


11-05-2015

Tokio: Un recorrido por la ciudad más vanguardista del mundo

Por Mari Arcucci para la revista OH LALÁ


Desde dónde encontrar verdaderos tesoros vintage hasta los puntos turísticos que no te podés perder si la visitás. Te damos todos los datos útiles para soñar con esta experiencia.




Se necesita más de un día para llegar. Pero alcanzan siete para disfrutarla. La magnitud de mi travesía puede medirse en horas: 11 desde Ezeiza hasta Dallas Fort Worth y 13, sin contar las casi tres de escala, desde Dallas Fort Worth hasta Narita. "Si llegás temprano, estirá todo el tiempo que puedas antes de irte a dormir", te dicen, pero se hace difícil poner en práctica el consejo en las dos horas que se consumen sobre el Airport Limousine, el bus que te lleva desde el aeropuerto hasta el centro, en medio de un silencio adormecedor y del gris beige que domina el ambiente. Esperaba carteles de colores y chicas vestidas al estilo manga, delirio por todos lados. Pero no. Tokio es gris. Gris y beige. Para ver colores, hay que esperar a la noche y solo en ciertos lugares, desde Roppongi hasta Ginza, pasando por Shibuya y Shinjuku, la locación preferida de Perdidos en Tokio.




Eso sí: de perdidos, nada. Basta con hacerse de una tarjeta SUICA (la SUBE japonesa), un buen mapa y a moverse, sobre todo en tren y subte. Nada de taxi, que es muy caro. La JR Line (Yamanote, la verde) tiene un recorrido perfectamente circular, con estaciones estratégicas que rodean la más completa red de metro.

 

 

Los imperdibles




Revolvé en los locales vintage... ¡Hay verdaderos tesoros!

 

-Harajuku: de un lado, el santuario Meiji. Del otro, la Takeshita Street. El primero revela la historia milenaria de este país, y podés rezar en el templo siguiendo los ritos locales. El otro, el colorido infernal de una calle donde se vende y se usa de todo. Productos, objetos y souvenirs ante los que cuesta controlarse. ¿Lo mejor? Los negocios de ropa vintage. ¿El mejor de lo mejor? Panamá Boy, con ropa remasterizada por las propias dueñas/vendedoras del lugar. Imperdible.

 

-Asakusa: visitá su histórico templo Senso-Ji y su famosa lámpara de papel rojo, al final de otra callecita maravillosa: Nakamise. Otra vez, el Japón milenario y el Japón moderno al alcance de la mano.




¿Fantasía de geisha? Aunque no es cómodo, vale ir por la calle en kimono

 

-Scramble Crossing: cinco esquinas que se encuentran para crear un cruce múltiple de personas, apenas los semáforos se ponen en verde. Los ventanales de la estación de Shibuya son el punto ideal para apreciar esa postal multitudinaria.

 

-Ameyoko Street: al pie de la estación de Ueno, encontrá un mundo paralelo. Probablemente te griten para venderte pescado fresco o joyas, pasando por las camperas más japonesas del mundo. O lo que se les ocurra. La variedad es infinita; la energía, única. Y al anochecer, cuando se encienden las lucecitas, el lugar es inolvidable.




 

Shinjuku Garden, un Central Park tokiota con lagos llenos de peces koi, puentes de madera y árboles en flor

 

-Shinjuku Garden: a metros caminando desde la estación, es un Central Park tokiota desde el que se ven los perfiles de las torres de la ciudad, lagos llenos de peces koi, puentes de madera y árboles en flor.

 

-Akihabara: es un delirio de carteles luminosos, locales de electrónica y tecnología. Casi una ferretería gigante. No es una zona para pasear; es para comprar. Pero muy linda de ver.

 

-Ikebukuro: es una zona repleta de pequeños restaurantes. ¿Lo mejor? Los Cat Café. Se paga la hora para ingresar a un pequeño departamento repleto de gatos hipercuidados, con los que se puede jugar mientras se toma algo.

 

 

¿Qué comer?

 

 

Para empezar, sushi. El verdadero. Los rolls tal como los conocemos no existen. Nada de queso Philadelphia. Acá la prioridad es el pescado. Niguiris y sashimis, de todos los tipos y colores. Lo ideal es sentarse en la barra, con sushiman propio, que prepara a la vista y te sirve al instante. Probá diferentes pescados, sin saber siquiera cómo se llaman, y animate a entrar en los restaurantes chiquitos, bajando una escalera, donde comen los oficinistas y no los turistas. ¿Lo mejor? Comerlo al mediodía, con los ingredientes bien frescos, en el Tsukiji Market.

 

-La tempura es tempura: vegetales y pescado rebozados con harina de trigo y fritos en aceite.

 

-Vas a notar que el té verde está en todo, desde los helados hasta los chocolates. Y el té negro, tibio, acompaña todas las comidas; te lo sirven sin preguntar y gratis, como el café en EE. UU.

 

-Udon y ramen no te pueden faltar; son sopas de fideos de arroz, con todo tipo de agregados (vale todo, desde vegetales hasta carne).

 

-El soba sorprende: son fideos fríos, helados, servidos en un plato de esterilla, con salsa de soja, huevo cremoso y otros condimentos.

 

-Si te tienta lo dulce, probá los dangos, pelotitas de harina de arroz dulce, de colores o cubiertas con azúcar de caña. Con sake dulce y tibio, ¡es un manjar!

 

-Las crêpes también son un clásico. Opciones hay miles, combinaciones y sabores infinitos. Los sabores más tradicionales son de frutillas con crema y chocolate o, si sos más arriesgada, animate a las rellenas con crema de té verde (matcha).

 

¿Dónde ver la ciudad desde arriba?




 

Tokio a tus pies desde el skytree. Obvio: ¡no apto si tenés vértigo!

 

-En Tokyo Skytree llegás casi hasta los 400 metros, con una vista que va más allá de los límites.

 

-La Torre de Tokio imita a la Torre Eiffel, aunque es de color naranja. Es uno de los emblemas de la ciudad.

 

-Desde el Tokyo Metropolitan Government Building, gratis, es posible ver el mejor atardecer, enmarcado en el mítico monte Fuji.

 

-En Daikanransha es posible dar una de las vueltas al mundo... ¡más grandes del mundo!

 

Otros datos útiles




 

Los carteles indicadores están en japonés, en lenguaje occidental y en colores. Difícil perderse. Y si hay dudas, siempre habrá un japonés que, aunque no hable inglés (la mayoría no lo habla), estará dispuesto a ayudar

 

Cómo viajar: desde Buenos Aires, hay vuelos a partir de $19.500. Tené en cuenta que todos tienen 2 o 3 escalas.




El accesorio de cola de zorro (falsa, claro) se consigue a US$ 5 en la calle. 

 

Cómo moverte: el metro es la forma más práctica. La línea verde (Yamanote) recorre los principales puntos turísticos.

 

El dato: Los carteles indicadores están en japonés, en lenguaje occidental y en colores. Difícil perderse. Y si hay dudas, siempre habrá un japonés que, aunque no hable inglés (la mayoría no lo habla), estará dispuesto a ayudar, de la manera que sea. Hasta acompañándote lo más cerca que pueda a tu destino.

 

 

 

 

 

 

Volver

Contacto directo

Tel: (+54 11) 4811-7299
       (+54 11) 4816-0288
Email: info@aotsargentina.org.ar




Inicio   |   Quiénes somos   |   Capacitación   |   Consultoría   |   Artículos   |   Empresas   |   Eventos   |   Links   |   Contáctenos Casos de Exito   |  

© 2009 AOTS, Buenos Aires, Argentina