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23-06-2014

La planta industrial de seda de Japón de Tomioka fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO


A fines del siglo XIX el Gobierno del Japón aceleró la modernización de Japón para alcanzar a los países europeos. La seda cruda era la exportación más importante y con la que se sostenía la economía japonesa. Con tal de satisfacer la creciente demanda se fue sustituyendo calidad por cantidad, lo que perjudicó rápidamente a la reputación del país. Por ello el gobierno nacional decidió establecer la hilandería en Tomioka.


La construcción, con tecnología francesa, comenzó en 1871 y se terminó en julio del año siguiente. Tres meses más tarde, la fábrica comenzó a funcionar.


En un principio, había 150 bobinadoras de seda.


La supervisión de los procesos estaba a cargo de trabajadores franceses, lo que resultaba muy oneroso, por lo en 1886 todo el personal fue japonés.


A pesar de ello la empresa tenía perdidas por lo que se privatizó en 1893 y estuvo en producción hasta 1987.


En 1952 se introdujeron devanadoras automáticas de seda.


La que ocupa la posición central en la fábrica fue la de mayor dimensión del mundo en su época.
Largo: 140 metros, Ancho: 12,3 metros, alto: 12,1 metros.


Con mujeres procedentes de todos los rincones del país, la devanadora funcionaba con 300 de ellas.

 


Grabado sobre bloque de madera

 


La sericultura, la cría de gusanos de seda, se originó en China alrededor del siglo XV a.c., y llegó a Japón en torno al siglo II d.c.

 

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